no es magia es energía

Me llamo Patricia Berzosa, soy periodista y desde hace algunos años me encargo de la comunicación de UO*. Mi tarea es presentar todas las cositas nuevas que lanzamos a la prensa y a las revistas para que conozcan las propuestas tan chulas que tenemos cada temporada.

Además, llevo años estudiando desarrollo personal, espiritualidad, liderazgo, practicando yoga… ¡Y soy positiva por naturaleza! Por eso, ha sido un auténtico lujazo para mí que me hayan propuesto colaborar con este blog para compartir con vosotr@s pautas sencillas y reflexiones que espero que os ayuden a acercaros a vuestros sueños, a vivir mejor, más felices o, al menos, a sacaros una sonrisa.

Voy a empezar mi primer post contándoos un secreto. Me declaro fan de UO*, más allá de sus productos, por su filosofía: “Happy products, for happy people”. Como periodista y experta en desarrollo personal, creo firmemente en el poder de las afirmaciones, en la energía de las palabras y, por eso, me encanta que esas letras envuelvan cada artículo.

¡No me he vuelto loca! ¡Las palabras están cargadas de energía! ¿Quieres comprobarlo? Repite varias veces y en voz alta palabras como “estrés”, “triste” o “qué decepción”. Ahora, haz lo mismo con “alegría”, “diversión” e “ilusión”. ¿Te has fijado en cómo tu cuerpo reacciona diferente? La expresión de tus ojos, la sensación corporal, incluso, la respiración cambia. Con la primera tanda de palabras el cuerpo se contrae, mientras que con la segunda se expande.

¿Quieres hacer otro experimento? Escribe en un papel la palabra “tristeza” y en la otra la palabra “alegría”. Dobla bien los papeles, muévelos, coge uno al azar, cierra los ojos y siente lo que te transmite. Comprobarás cómo, sin saber lo que pone en el papel, con uno sientes tensión y con el otro aumenta tu bienestar. No es magia, es energía.

Por eso, te propongo un ejercicio muy sencillo y es que durante 2 días estés muy muy atent@ a tus palabras. Durante 2 días elimina las quejas, las críticas, los juicios y los tacos. Cada vez que te encuentres con alguien, cuenta las cosas buenas que te han sucedido, habla de aquello que te haga sentir bien y evita cualquier comentario negativo tipo: “Uff, estoy supercansad@… vaya día de m…..” o “estoy hasta las narices de mi jefe”, “vengo de los nervios por el atasco que había esta mañana”.

Y si en primer impulso lo que te viene es decir algo de esto, sustitúyelo por su contrario positivizado: “estoy cansada, pero es que hoy he dado el 100%”, “lo bueno de mi trabajo es…”. “gracias a que esta mañana había un atasco, he podido escuchar completo el programa de radio que me encanta”.

Sé que esto parece difícil, que puede parecer hasta cursi o estúpido. Por eso, te reto a que no lo juzgues, simplemente practícalo y compruébalo tú mism@. Hacer este tipo de ejercicios nos ayuda, por un lado, a tomar consciencia sobre las palabras que utilizamos, las cosas sobre las que hablamos y los pensamientos que tenemos y así poder cambiar aquello que no nos guste. ¡Te sorprenderá la cantidad de mensajes negativos que aparecen en nuestra mente de forma automática! Y, por otro, a aprender a poner el foco en lo que nos gusta en lugar de en lo que nos molesta. ¿Sabías que donde ponemos la atención es lo que más crece en nuestra vida? (iisobre esto ya os contaré en otro post porque es realmente interesante tenerlo en cuenta!!)

La consecuencia de esto, es que inevitablemente te sentirás cada vez mejor, más tranquil@ y más agradecid@ con la vida. ¿No crees que vale la pena intentarlo?
Para que vayas practicando el poder de la palabra, me despido regalándote una afirmación positiva que te invito a que repitas tooooooodas las veces que puedas al día. Así tu mente se irá acostumbrando al tipo de energía que prefieres: “Hoy elijo la alegría”.

Patricia Berzosa para UO*.

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