El poder del “flow”

Patricia Berzosa | Si tienes miedo, hazlo con miedo… pero no dejes de moverte. A las personas nos pasa lo mismo que al agua, estar estancadas nos sienta muy mal. Un agua estancada contiene bacterias y huele mal. Sin embargo, ¿te has fijado cómo es el agua de un río que fluye abundante? Es relajante oír su sonido, su transparencia es casi brillante y es como si estuviera llena de vida.

Cuando no damos un paso ni para delante ni para detrás es porque nos hemos bloqueado y,
lo que hay debajo de esto, es miedo. Por eso, te vuelvo a repetir esta idea: si tienes miedo,
hazlo con miedo. Sé que conforme yo digo esto, tú estás pensando en algo muy concreto. ¿A que sí? ¿A que
estás pensando en eso a lo que te gustaría atreverte pero que no acabas de decidirte?
Hazte un favor y ¡fluye! Sólo por esta vez “apaga” la voz interior que te dice: “¡cuidado, que
la lías!” … Atrévete. Da un paso hacia tu sueño. Solo uno. Y mañana otro. ¿Cómo actuaría
una persona que ya ha conseguido eso que tú quieres? Pues ahora sólo te queda modelarla
y te aseguro que el resultado te va a encantar. “Modelar” es copiar a las personas que han
tenido éxito en un determinado ámbito para obtener el mismo resultado. Significa copiar no
sólo sus acciones, sino sus pensamientos, sus actitudes… ¡Pruébalo! ¡Sólo por hoy!
Y mañana, vuelve a hacer lo mismo. Hazlo una semana. Por muy inquieta que estés, no te
hagas ni caso. Tú sigue avanzando, aunque sea a paso de hormiguita. Y haz aquello que
siempre has querido hacer pero que te aterraba. Y por un momento, deja de querer
controlarlo todo y confía. No tengas miedo a perderte porque sabes que al final todo sale
bien. Lo sabes. Has vivido un montón de historias, de experiencias y sólo te has arrepentido
de lo que no has hecho. Te mereces ser feliz a lo grande y para eso tienes que hacer cosas
que sean grandes para ti.

Sólo por una semana, deja de hacer caso a tu cabeza y sigue el impulso de tu corazón.
Menos control y más fluir. Si te entra “mieditis” imagínate que estás flotando en un río y vas
fluyendo por su cauce, disfrutando del paisaje…
Deja de mirar el móvil, pasa un poquito de las redes sociales, apaga Netflix y ponte en
marcha. Ya decía Albert Einstein que si queremos conseguir resultados diferentes, tenemos
que hacer cosas diferentes. Por eso, ha llegado el momento. TU MOMENTO. No te cuentes
más, no te pongas más excusas, tienes que conseguir esa meta y lo sabes. Así que respira
profundo y avanza, avanza, avanza…

Conforme lees esto sé que se te está acelerando el corazón y es porque durante unos
segundos albergas la posibilidad de que sea verdad, de que igual si te pones en marcha
puedas lograrlo y, a lo mejor, de repente aparece la idea de que todo esto es una locura…
Pero, ¿qué puedes perder si lo intentas? ¿Qué puedes ganar si lo intentas? ¿Te das cuenta?
Puedes ganar tanto, tanto, tanto… que te lo debes. Te debes ese sueño. Déjate llevar por el
poder del flow. Camina en dirección a tu meta sin juzgar las cosas que pasan. Simplemente,
observa lo que vaya sucediendo y continúa sin salirte de tu ruta. Fluye. Fluye. Fluye.

Aunque las cosas parezca que “no van bien”, no hagas ni caso. Continúa. Sabes que te ha
pasado muchas veces que algo supuestamente malo, se ha convertido en algo genial. Que la
vida está llena de serendipias, de “causalidades” y, si le dejamos, de magia. El precio que
tenemos que pagar para vivirla es fácil: fluir. ¿Sabes cómo tendrás la certeza de que estás fluyendo? Fijándote en cómo está tu cuerpo. Los pensamientos negativos generan mucha tensión. Por eso, si tu cuerpo está en calma, significa que hay amor, seguridad, paz, alegría, en tu corazón. Y eso, es lo que de verdad importa, porque cuando confías en la vida, no te queda más remedio que hacer lo que sea para tener una vida “bien grande”.

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