Da lo mejor y recibirás lo mejor

Patricia Berzosa | Cada día, cuando nos despertamos tenemos dos opciones: decidir cómo queremos vivir el día que se nos presenta por delante o improvisar y dejarlo en manos de las circunstancias. Si elegimos la segunda posibilidad, seremos más o menos felices, sentiremos más o menos bienestar en función de lo que si sucede me alegra o no.

Si bien las dos son igual de válidas, sólo los valientes se atreven con la primera. Yo decido
cómo quiero entregarme a cada día cuando me doy cuenta de que yo soy la única persona
que vive mi vida, cuando tengo el poder de decidir cómo abordar cualquier reto de la vida. Y
para lograr esto es necesario ser libre de verdad: lo que significa independizarse de nuestros
sentimientos.

No podemos dar lo que no tenemos. Esto nos queda claro. Si estamos en una habitación
cerrada y alguien nos pide agua, sólo podré darle si en mi jarra hay. Si está vacía, será
imposible. Puedo enfadarme, romper la jarra o intentar escurrirla al máximo, pero si no hay
agua, no hay.

Lo curioso de todo esto es que no nos damos cuenta de que en la vida recibimos lo que
damos. Es simple, puede que impactante, y muy cierto. ¿Quieres saber qué estás dando? Fíjate
en lo que recibes. ¿Tienes relaciones fáciles con otras personas? ¿Confías en los demás? ¿Te
sientes afortunad@? ¿Te diviertes con facilidad? ¿Vives con tranquilidad? O, por el contrario,
¿estás en un momento a la defensiva porque te la han jugado varias veces? ¿No te fías de tus
compañeros del trabajo? ¿No sabes por qué pero cada dos por tres tienes malos entendidos
con tu familia o amigos? ¿No te sientes respetad@?

Cuando lanzo estas preguntas, muchas personas dicen: “¡pero yo me porto bien con los demás!
¿Me quieres decir que yo soy fals@?¿Que se la he jugado a alguien? ¿Que no respeto a los
demás?”. Y no. No me refiero a eso. Al margen de lo que hagas en relación con los demás, de
lo que estoy segura es que si estás recibiendo eso, a la persona que tratas fatal es a ti misma.
Así que ahora ya lo sabes. Prepárate para entrar en la primavera de una forma radiante.
Comprométete contigo y date lo mejor, para dar lo mejor en cada día y, por supuesto, recibir
lo mejor. Desde mi experiencia la forma más sencilla de lograrlo es que te rodees de cosas que
te encanten, que hagas un plan intensivo de “boniteces” y verás que como no paras de vibrar
en eso, recibirás lo mismo sin hacer ningún esfuerzo:

1. Nada más levantarte, en lugar de quejarte porque ha sonado el despertador, di
claramente: “decido que este día es maravilloso”.

2. Cada día, hazte un regalo. No hace falta que sea nada exagerado ni costoso. Es más
bien, una intención. Es como reconocer el esfuerzo que haces y premiarte por ello. Lo
más importante es que cada día cuando te lo des, te recuerdes claramente: “éste es mi
premio por haber dado hoy lo mejor de mí”. Estos regalos pueden ser desde un baño
caliente a una cerveza improvisada con amig@s, comprar algo que desde hace tiempo
te hacía ilusión o un paseo antes de llegar a casa, cambiarte los bolis del despacho o
decidir no hacer la cena… ¡Lo que necesites ese día!

3. Si a lo largo de la jornada te encuentras con algún “reto” (me refiero a alguna situación
que te perturbe), antes de reaccionar y perder los papeles, pregúntate: ¿cómo puedo
afrontar esto con calma, bienestar, sabiduría…? (¡lo que necesites en ese momento!).
Este ejercicio, para mí, es mágico. Primero, te permite parar y respirar. Al respirar,
comenzamos a liberar las emociones que nos iban a poseer cual niña del exorcista
(😉). En ese momento, nos hacemos la pregunta y… ¡voilá! Hemos
dejado de poner el foco en lo que no queríamos y empezamos a ponerlo en lo que sí
deseamos. Dejamos de pensar en lo que “me ha pasado” para ser más comprensivos
con nosotr@s y preguntarnos cómo queremos abordar ese tema.

Si haces esto, acabas de darte amor a raudales. Tu autoestima se verá reforzada porque “te
haces caso”, “te cuidas” y confías más en ti. Y ya imagino que sabes por dónde voy. Si te haces,
caso, te cuidas y confías en ti, a la vida no le queda más remedio que devolverte lo mismo:
situaciones y experiencias que te llenen de amor, respeto y confianza.
Vales mucho. Mucho. ¿Qué vas a hacer hoy para demostrártelo?

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