Patricia Berzosa | Cierra los ojos. Inspira profundo. Espira profundo. Pon la mano derecha en el corazón. ¿Sientes el latido? Es la vida diciéndote que está ahí para ti. Disfruta de ese momento y siente que te lo mereces todo. Sí, te mereces todo lo bonito. Dice el refrán que “en abril, aguas mil”, pues deja que las lluvias primaverales se lleven lo que te impide ver esto y rodéate de boniteces. Respira. Confía. ¿Te has dado cuenta de que al final, todo sale bien? ¿Te has fijado en que nos suelen encantar la primavera y el verano porque en seguida conectamos con un montón de cosas que nos gustan de estas estaciones? Pues en este post te propongo que hagas lo mismo contigo: descubre qué te gusta de ti para encantarte.

Y te propongo que te descubras a partir de 10 preguntas… ¿Te atreves?

1. ¿Qué es lo que más admiras de ti?
2. ¿Cuáles son los 3 principales retos que has superado?
3. ¿Qué pensaste que nunca conseguirías, o que sería difícil y lo has conseguido?
4. Si te amaras de verdad, ¿cambiaría algo en tu vida?
5. ¿Qué puedes hacer hoy para quererte más?
6. ¿Qué es lo que más valoras en ti?
7. ¿Cuál es el mayor aprendizaje que has extraído hasta hoy en la vida?
8. ¿Qué actos de tu día a día están basados en tu amor hacia ti?
9. ¿Qué te gustaría entregarle al mundo como regalo?
10. Si pudieras pedir hoy un milagro para tu vida, ¿cuál sería?
Y te regalo dos preguntas más como “bonus track”:
11. Sabiendo lo que sabes ya, si a tu “yo” del pasado le pudieras dar un consejo para que
fuera más feliz, ¿qué consejo le darías?
12. Si pudieras conectar con tu “yo” del futuro, ¿qué consejo le darías?

Ha llegado la primavera, así que permítete desplegarte y abrirte como una flor. Vístete con los
colores que más te gustan y saca del armario esas prendas con las que no te acabas de ver bien
(créeme, si nunca te han encantado, no te van a emocionar de repente). Mira ese mueble que
tienes delante y tira, da o regala todo lo que no te apasione de verdad. Ve a la cocina, ¿ves esa  infusión que compraste hace un año y que no has llegado ni a abrir? Hazte un favor y deshazte de ella. Mira en tu bolso o en tu mochila, ¿ves todo eso que no te hace falta? Sácalo de ahí. Ve
a tu escritorio, ¿ves esa montaña de papeles? Ordénalos y tira lo que no necesites. Hazlo ya.
Ve al cuarto de baño. ¿Hay algo que no te guste? ¿Están viejas las toallas? Pues el próximo
viernes deshazte de las viejas y compra nuevas.

Date un paseo por casa ahora. ¿Queda algo más que no te apasione? Ya sabes el proceso:
deshazte de él y agradécele el tiempo que habéis estado juntos porque hasta con el más
mínimo objeto se establece un vínculo emocional (y si no me crees, lee los libros de la genial
Marie Kondo).

Ahora sí, respira profundo y toma consciencia de una cosa. Sin pararte a pensar, sin prisa pero
sin pausa, has eliminado todo lo que no te gusta o que “ni fu ni fa” y te has quedado con lo que
te encanta, con lo que te apasiona… Si quieres una vida llena de belleza, rodéate de belleza. Si
quieres una vida llena de pasión, rodéate de pasión.

Te mereces todo lo bonito, así que hazte un regalo: date el permiso para recibirlo. Ábrele la
puerta a la felicidad.

 

2
Compartir

Patricia Berzosa | Cada día, cuando nos despertamos tenemos dos opciones: decidir cómo queremos vivir el día que se nos presenta por delante o improvisar y dejarlo en manos de las circunstancias. Si elegimos la segunda posibilidad, seremos más o menos felices, sentiremos más o menos bienestar en función de lo que si sucede me alegra o no.

Si bien las dos son igual de válidas, sólo los valientes se atreven con la primera. Yo decido
cómo quiero entregarme a cada día cuando me doy cuenta de que yo soy la única persona
que vive mi vida, cuando tengo el poder de decidir cómo abordar cualquier reto de la vida. Y
para lograr esto es necesario ser libre de verdad: lo que significa independizarse de nuestros
sentimientos.

No podemos dar lo que no tenemos. Esto nos queda claro. Si estamos en una habitación
cerrada y alguien nos pide agua, sólo podré darle si en mi jarra hay. Si está vacía, será
imposible. Puedo enfadarme, romper la jarra o intentar escurrirla al máximo, pero si no hay
agua, no hay.

Lo curioso de todo esto es que no nos damos cuenta de que en la vida recibimos lo que
damos. Es simple, puede que impactante, y muy cierto. ¿Quieres saber qué estás dando? Fíjate
en lo que recibes. ¿Tienes relaciones fáciles con otras personas? ¿Confías en los demás? ¿Te
sientes afortunad@? ¿Te diviertes con facilidad? ¿Vives con tranquilidad? O, por el contrario,
¿estás en un momento a la defensiva porque te la han jugado varias veces? ¿No te fías de tus
compañeros del trabajo? ¿No sabes por qué pero cada dos por tres tienes malos entendidos
con tu familia o amigos? ¿No te sientes respetad@?

Cuando lanzo estas preguntas, muchas personas dicen: “¡pero yo me porto bien con los demás!
¿Me quieres decir que yo soy fals@?¿Que se la he jugado a alguien? ¿Que no respeto a los
demás?”. Y no. No me refiero a eso. Al margen de lo que hagas en relación con los demás, de
lo que estoy segura es que si estás recibiendo eso, a la persona que tratas fatal es a ti misma.
Así que ahora ya lo sabes. Prepárate para entrar en la primavera de una forma radiante.
Comprométete contigo y date lo mejor, para dar lo mejor en cada día y, por supuesto, recibir
lo mejor. Desde mi experiencia la forma más sencilla de lograrlo es que te rodees de cosas que
te encanten, que hagas un plan intensivo de “boniteces” y verás que como no paras de vibrar
en eso, recibirás lo mismo sin hacer ningún esfuerzo:

1. Nada más levantarte, en lugar de quejarte porque ha sonado el despertador, di
claramente: “decido que este día es maravilloso”.

2. Cada día, hazte un regalo. No hace falta que sea nada exagerado ni costoso. Es más
bien, una intención. Es como reconocer el esfuerzo que haces y premiarte por ello. Lo
más importante es que cada día cuando te lo des, te recuerdes claramente: “éste es mi
premio por haber dado hoy lo mejor de mí”. Estos regalos pueden ser desde un baño
caliente a una cerveza improvisada con amig@s, comprar algo que desde hace tiempo
te hacía ilusión o un paseo antes de llegar a casa, cambiarte los bolis del despacho o
decidir no hacer la cena… ¡Lo que necesites ese día!

3. Si a lo largo de la jornada te encuentras con algún “reto” (me refiero a alguna situación
que te perturbe), antes de reaccionar y perder los papeles, pregúntate: ¿cómo puedo
afrontar esto con calma, bienestar, sabiduría…? (¡lo que necesites en ese momento!).
Este ejercicio, para mí, es mágico. Primero, te permite parar y respirar. Al respirar,
comenzamos a liberar las emociones que nos iban a poseer cual niña del exorcista
(😉). En ese momento, nos hacemos la pregunta y… ¡voilá! Hemos
dejado de poner el foco en lo que no queríamos y empezamos a ponerlo en lo que sí
deseamos. Dejamos de pensar en lo que “me ha pasado” para ser más comprensivos
con nosotr@s y preguntarnos cómo queremos abordar ese tema.

Si haces esto, acabas de darte amor a raudales. Tu autoestima se verá reforzada porque “te
haces caso”, “te cuidas” y confías más en ti. Y ya imagino que sabes por dónde voy. Si te haces,
caso, te cuidas y confías en ti, a la vida no le queda más remedio que devolverte lo mismo:
situaciones y experiencias que te llenen de amor, respeto y confianza.
Vales mucho. Mucho. ¿Qué vas a hacer hoy para demostrártelo?

0
Compartir

Patricia Berzosa | El mes de febrero va directamente ligado al amor y a celebrarlo. Por eso mi propuesta es que, más allá de que tengas pareja o no, aprendas a enamorarte. Sí, has leído bien. Y en concreto, que aprendas a enamorarte de la vida.

La vida, como las personas, tiene sus defectos, sus virtudes, sus días buenos, sus días malos, sus risas y sus llantos… pero, igual que sucede con nosotros, si le sonríes es más fácil que te sonría. Si eres agradecido con ella, seguramente te dará más motivos para serlo. Si la cuidas, te ofrecerá herramientas para seguir haciéndolo. Si crees en ella, te mostrará que esta confianza te colmará de magia.

Nuestro verdadero poder personal reside en decidir con qué actitud nos entregamos a cada día. Y hoy quiero ayudarte a que despliegues la mejor actitud a través de algunas preguntas. Dicen que las buenas respuestas nacen de preguntas brillantes. Desde luego, de lo que estoy segura es de que si te paras para ti, un poco cada día y reflexionas sobre algunas cuestiones, te vas a empezar a enamorar… Sí, vas a comenzar a enamorarte de pasar tiempo a solas, de cerrar los ojos y sentir el vacío en plenitud (¡¡es la gran paradoja!!), de descubrir en ese espacio de calma el sentido de todo, de la serenidad como mayor herramienta de poder en nuestro día a día …

Aquí te regalo 10 preguntas que te cambiarán la vida, si quieres, claro. Algunas pueden ser mías, otras seguro que las he leído a otros autores, pero lo que es seguro es que las comparto contigo a continuación para que te inspiren. Porque las casualidades no existen y si estás leyendo y algo se mueve en tu interior, vas a sentir que este post es para ti y, tal vez, si te atreves a escuchar… te llegue el mensaje de qué pasos debes dar para vivir la vida con el mayor amor y paz que sea posible.

  1. ¿Qué hace que tu vida valga la pena?

Te invito a que comiences por esta reflexión. Mi consejo, tanto para ésta, como para las siguientes, es que prepares un poco el ambiente. Colócate en un lugar tranquilo, realiza 5 respiraciones profundas inspirando y espirando por la nariz y relaja al máximo tu cuerpo. Cuando creas que estás relajadx, repasa desde los pies hasta la cabeza cómo te encuentras y si detectas algún punto de tensión, a esa zona puedes darle la orden interna de “relax, relax” y comprobarás cómo se suelta poco a poco. Una vez relajadx hazte la pregunta interiormente y, aparezca lo que aparezca, apúntalo en un papel para que quede bien registrado (ya sabes, qué más vale un lápiz corto que una memoria larga).

  1. ¿Qué harías si no tuvieras miedo?
  2. ¿Qué necesitas soltar para ser más feliz?
  3. ¿Qué es lo mejor que te podría pasar en estos momentos?
  4. ¿Qué beneficio obtienes de tus miedos?

(Busca, busca y busca… porque detrás del miedo siempre hay alguna ganancia. Si la detectas, podrás cambiarla por otra idea que te proporcione ese beneficio pero de una forma más sana para ti)

  1. ¿Qué tiene que suceder para que estés orgullosx de ti?
  2. ¿Cómo te gustaría ser recordadx dentro de 100 años?
  3. ¿Estás viviendo para ser recordadx de esa manera?
  4. ¿Qué sueño, si se cumpliera, cambiaría tu vida?
  5. ¿En quién te convertirás cuando lo logres?

Que tengas un febrero lleno de amor por ti, por tus amigxs, por tu familia, por lo que haces, por lo que no haces, por los días de sol y por los de lluvia, porque todo vale la pena y el mejor regalo que nos podemos hacer para San Valentín es tener una vida llena de vida.

 

0
Compartir

Patricia Berzosa |  El mundo está hecho para los valientes. Y que quede claro que ser valiente, no significa no tener miedo. Ser valiente significa ponerle actitud a la vida, apostar por un@ mism@ y seguir hacia delante para seguir creciendo.

Tienes delante de ti 365 días nuevos, 365 días para partir de cero, igual que el resto de las personas. ¿Has decidido qué quieres hacer con ellos? En ti reside el poder para darles forma a cada uno de esos días. Tanto si los conviertes en algo brillante como en algo mate, la decisión es tuya. Y no es mejor una opción que la otra, sólo que tu sensación interior será diferente. Las circunstancias no las elegimos, pero cómo las vivimos sí.

¡Este año, atrévete! Atrévete a ser como realmente quieres ser. Atrévete a hacer lo que siempre has querido hacer. Atrévete a ser mejor. Atrévete a ser feliz. Sí, a ser feliz.  Esto no es una tarea fácil ni banal. Esto supone comprometerte contigo hasta el infinito, quererte de verdad y procurarte lo mejor. Y con esto me refiero desde comer lo que te hace bien, a permitirte hacer aquello que llevas dentro y que pide a gritos salir desde hace años, hasta elegir muy bien con quién compartes tu tiempo o seleccionar tus pensamientos como la ropa que te pones cada mañana.

Y, quizás, aquí resida la clave: aprender a elegir lo que piensas en cada momento. Date permiso para tener únicamente pensamientos empoderadores, que se conviertan en tu gasolina para crecer y atreverte. Date permiso para subir, para bajar y volver a subir. ¡La vida es movimiento! Y si alguna vez te encuentras en la parte baja de la ola, recuerda que eso también pasará. Recuerda que para que una ola sea grande y elegante, antes vivió un momento de recogimiento, pero que fue el impulso necesario que luego le permitió manifestarse en todo su esplendor. Las olas nunca se quedan chiquititas, se mueven…  a veces son enormes y otras suaves, pero siempre, siempre, desembocan en la orilla. Y lo mismo te sucede a ti, a veces estarás magnánim@ y otras discret@ o, incluso poch@, pero siempre volverás a ser tú y siempre volverá la calma.

Dicen que uno de nuestros mayores miedos no es a fracasar, sino todo lo contrario. Tenemos miedo al éxito, a brillar, a salirnos de la norma porque no sabemos qué pasará después. Te animo a que te atrevas, a que este año, si quieres, seas diferente. Ya sabes cómo son las olas de tu vida haciendo lo de siempre pero, ¿cómo serán si te atreves a brillar? ¡No lo sabes! ¡Descúbrelo este año! ✨

Te deseo un 2019 lleno de vida y de inspiración. Para ayudarte en esta tarea, te comparto uno de los poemas que me inspiran y que Nelson Mandela recitó cuando fue investido presidente de Sudáfrica:

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros: está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

(poema de Marianne Williamson)

 

0
Compartir

Patricia Berzosa |  Si tuviera que enviar un regalo a cada persona del mundo y, ese regalo fuera el mismo para todas, no tengo duda de cuál sería: ILUSIÓN. Si se pudiera tomar en dosis, estoy segura de que la mayor parte de las cosas que nos perturban, desaparecerían.

La ilusión es como la energía de la vida. Realmente no sé de qué está compuesta pero cuando la sentimos,  tenemos esperanza, satisfacción y nos entregamos a un propósito. Además, tenemos la capacidad de valorar cualquier pequeña cosa que nos sucede. Encontrar por sorpresa unos euros en un bolsillo, encontrarnos de repente con una amiga o que nos den unos días de vacaciones sin esperarlo, pueden convertirse en situaciones que nos llenen de alegría el día.

¿Sabes qué es lo que diferencia a los niños de los “mayores”? Que tienen ilusión por todo. Un día en la montaña, un día en el parque, con los primos o en casa convirtiendo una manta en una tienda de campaña india, se convierten en momentos mágicos. ¿Verdad que lo recuerdas?

Los adultos podemos hacer lo mismo. La magia no reside en las cosas que suceden, sino en cómo vivimos lo que sucede.  Mi consejo: que tomes la decisión de vivir desde la ilusión y dejes de ver la vida como una amenaza.

Además, la Navidad es la época del año en la que más podemos potenciar esta virtud. El entorno lo pone fácil: vuelven a poner Love Actually en la tele 😉, las ciudades se llenan de luces de colores, nos reencontramos con la familia, hay más quedadas con los amigos, hacemos regalos, los recibimos también y celebramos que acaba un año y comienza otro. ¡Volvemos a tener la posibilidad de empezar de cero!

¿Te has dado cuenta de que cuando sientes ilusión por algo no puedes tener pensamientos negativ@s? ¿Sabes cómo vivirías si llevaras puestas unas gafas que hicieran ver todo con un filtro de “ilusión”? Serías fuerte, resiliente, dejarías de poner el foco en los problemas y lo tendrías en las soluciones, te desprenderías de lo negativo porque directamente no lo verías, tu foco estaría única y exclusivamente en lo que quieres.

¿Te has dado cuenta de que cuando ponemos la atención en algo no dejamos de verlo por todas partes? Te compras un coche y lo empiezas a ver por todas partes, quieres hacer clases de lo que sea y no paras de conocer gente que lo practica, quieres viajar a un lugar y te aparecen referencias en la tele, en los libros o en las redes sociales. ¿Es casualidad? NO. Esto es “causalidad”. Aquello donde ponemos el foco, es lo que se expande, lo que más se manifiesta en nuestro día a día.

Por eso, ponte en “modo brillar” ON. En la vida, recogemos lo que sembramos. Si plantamos manzanas, recogeremos manzanas. Si plantamos zanahorias, recogeremos zanahorias. Se ve claro, ¿verdad? Pues si plantamos semillas de ilusión, recogeremos una vida de satisfacción. Desde hoy decide qué semillas quieres plantar. Haz una lista de cosas que te gustan, de esos pequeños placeres confesables o inconfesables y date caprichos.

¡Juega con la vida! ¡Déjale que te sorprenda! Intenta mirarlo todo como si fueras nuev@, como si fuera la primera vez que lo ves. ¡Deja de ser adulto por un día y deja de creer que ya los sabes todo de todo! Estoy convencida de que descubrirás algo en lo que nunca te habías fijado. Y, entonces, te acordarás de este post. Sé que sonreirás y te plantearás si realmente funciona. No tengo ninguna duda de que así es.

Que tengas una feliz Navidad. Que plantes semillas de oro. Que te des cuenta de que tienes la capacidad de crear tu vida una y otra vez. Que si no sale bien a la primera, a la segunda ni a la tercera, no pasada nada. Repito, puedes volver a empezar. Que la ilusión sea el desayuno que tomes cada mañana. Queda cada día lo veas como una oportunidad. Que te permitas ser tú. Que no quieras ser otra persona. Porque cuando imitamos a otros, impedimos al mundo disfrutar de nuestra grandeza. Que te des cuenta de que te mereces sólo lo bueno y que ilumines con tu sonrisa a cada persona con la que te encuentres.

1
Compartir

Hoy tenemos una pregunta importante para ti: ¿te atreves a cumplir tus sueños? Puede que respondas que sí con total rotundidad, cosa que nos alegraría lo más grande. O, tal vez, titubees un poco porque te has repetido cien veces mentalmente “persigue tus sueños” y está muy bien recordarlo pero la verdad es que te costaría verlos cumplidos. Y te entendemos, ¡que conste! Porque muchas veces, más de las que crees, tenemos miedo al éxito o a la incertidumbre de no conocer lo que va a pasar después de alcanzar ese sueño tan esperado.

Y lo cierto es que, a veces, para hacer realidad nuestros sueños, además de un poquito de constancia y muchas ganas ¡solo se necesita un empujoncito! Y este año en UO ¡nos hemos propuesto serlo!

Hoy estamos súper felices porque, después de haber estrenado una Colección de Otoño – Invierno preciosa basada en ir a por nuestros sueños y disfrutar de cada momento, por fin podemos presentaros una súper novedad que sigue sus pasos y en la que hemos estado trabajando los últimos meses. ¡Y estamos seguros de que TE VA A ENCANTAR!

Sabes que en UO SIEMPRE te animamos a perseguir tus sueños. Pero esta vez no nos vamos a quedar ahí, sino que ¡también te ayudamos a cumplirlos! Queremos que persigas tus sueños, que vayas con ganas a por todas y, sobre todo, que sientas la alegría de volver a conectar con ellos y contigo mismx. Por eso, hemos creado PERSIGUETUSSUEÑOS.ES.

Una página donde vas a poder compartir tu sueño, ese que te encantaría cumplir. Pintar un cuadro, tirarte en paracaídas, ese viaje que tienes pendiente, reencontrarle con alguien súper especial… Una vez lo hayas escrito, podrás compartirlo en tus redes sociales para que toda tu gente pueda votarlo. ¡Y atentx! Porque si resulta uno de los tres más votados ¡tendrás un premio!

El primer sueño más votado tendrá un regalo relacionado con su sueño que suponga el primer empujoncito para cumplirlo. Sí, sí, como lo lees. Le ofreceremos un regalo sorpresa para cumplirlo. Ojalá pudiésemos adelantarte más, pero todavía no podemos decirte qué va a ser porque dependerá del sueño de la persona ganadora. Además se llevará un kit de productos UO de la Colección Otoño Invierno: Agenda UO 2019 para no perder de vista ni un solo sueño y tenerlos súper organizados. Calcetines “Persigue tus sueños” y Charm “Persigue tus sueños” para recordar que un día sin sueños es un día perdido. Y cojín “Meraki” para que nunca olvides lo importante que es ponerle pasión, ganas y creatividad a lo que más quieres.

Los dos siguientes disfrutarán del mismo kit de productos UO: Agenda UO, Calcetines “Persigue tus sueños”, Charm “Persigue tus sueños” y Cojín “Meraki”.

Puedes participar hasta el 10 de diciembre. Y tú, ¿te atreves a cumplir sueños? Recuerda que no todo es suerte, ni magia. Eres tú, ¡son las ganas!

 

2
Compartir

Patricia Berzosa | El amor es lo que da sentido a la vida. Es el que hace que hazañas “imposibles” se conviertan en posibles, que lo que parecía difícil se vuelva fácil y que lo que parecía impensable se vuelva un hecho.

Me doy cuenta de que siempre que hablo o escribo de amor, se toma como algo hacia fuera. Si repito “el amor es lo que da sentido a la vida”, en seguida, la imagen mental que aparece es la de querer a otros que bien pueden ser amigos, pareja o familia. No me suele suceder que al mencionar el amor el receptor piense en sí mismo. ¡Y qué pena!

Creo fervientemente que tenemos que reprogramarnos interiormente para que esto suceda, que debemos ser conscientes de que el amor de nuestra vida comienza por nosotr@s mism@s y que somos lo mejor que nos ha pasado en la vida.

Es que, si esto sucede, serás capaz de hacer por ti, por tu bienestar, por tu presente y por tu futuro, cualquier cosa que necesites para tener una vida maravillosa. Serás capaz de hacer por ti lo mismo que haces por los demás y estoy convencida de que es mucho.

Y por si esto fuera poco, estoy segura de que si vives así:

  • Dejarás de juzgarte y reconocerás que siempre lo haces lo mejor que puedes,
  • no perderás el tiempo hablando de otras personas o criticando sus errores porque te darás cuenta, de que ese tiempo es perdido y te genera tensión,
  • empezarás a hablarte bien. Tu diálogo interno será más motivador: se acabó el “madre mía qué ojeras tengo” y se pasará al “madre mía que bien me lo pasé ayer”, adiós al “ufff, conseguir eso es imposible” y hola al “Y si lo intentamos?”, despídete del “es que estoy tonta” y dale la bienvenida a “estoy orgullosa de mí”.
  • Cuando te das cuenta de que eres lo mejor de tu vida sólo te rodeas de gente que te hace bien;
  • tienes ganas de cuidarte por dentro y por fuera y, si algún día no lo haces, tampoco te juzgas;
  • das lo mejor de ti a los demás;
  • eres más amable;
  • la sonrisa en la cara se vuelve en una constante;
  • tienes más energía y a la vez te permites descansar, si lo necesitas.

Cuando te das cuenta de que eres lo mejor que te ha pasado en tu vida te mimas y te cuidas. Te permites fallar y te das la mano para levantarte. Dejas de exigirte ser perfect@ y te permites ser persona. Dejas de luchar por ser quien crees que deberías ser y pasas a ser quien de verdad eres. La opinión que más te importa es la tuya, aunque siempre respetas a los demás.

Pon la mirada al frente, levanta la barbilla, cierra los ojos, coloca las manos en el corazón, ¿notas el latido? ¡Ésa es tu vida! ¡Tu corazón late por ti y para ti!

¿Cómo te vas a cuidar hoy? ¿Qué regalo has venido a darle al mundo? ¿Te vas a permitir ser feliz?

Ojalá, que cada paso que des hoy te permita brillar 

4
Compartir

Patricia Berzosa | Imagina por un instante que eres un árbol. Llega el otoño y comienzan a caerse todas las hojas que están secas, que no necesitas. Sopla el viento y se caen más hojas. Da un poco de miedo quedarse desnudo, pero sabes que es lo mejor, que al haberse caído esas hojas, en unos meses crecerán otras más verdes y fuertes.

Ahora, vuelve a tu vida real. ¿De qué necesitas desprenderte? ¿Qué es eso que si consiguieras quitarte de encima te daría la sensación de pesar 100 kilos menos? ¿Cómo cambiaría tu vida si lo hicieras? ¿Qué te impide hacerlo?

La respuesta a la última pregunta suele ser: EL MIEDO. Y si has respondido “es que aún no lo tengo claro”, “no sé muy bien qué hacer”, “no es el momento”, y otras frases similares… insisto en que tu respuesta es: EL MIEDO.

Este otoño hazte un favor: escucha esa vocecilla de “Pepito Grillo” que tienes dentro, la que es muy sabia, y que desde hace mucho tiempo te está pidiendo a gritos que hagas eso que aún no te atreves.

Si tienes miedo, ¡no importa! ¡Hazlo con miedo! Pero lo importante es que haya movimiento. No hay nada que le vaya mejor a nuestra autoestima que detectar que nos estamos cuidando, que nos estamos dando lo que necesitamos y que nos libramos de aquello que “nos pesa” y que ya no nos hace tanto bien. Inconscientemente es como si lanzáramos un mensaje de: “wow! Valgo la pena!”.

Este año hazte un favor: quiérete de verdad. Quererse de verdad significa, además de soltar lastres, hacer esas cosas que sabemos que nos iluminan la mirada y nos llenan de mariposas la barriga. El problema es que muchas veces da tanto miedo hacerlas y tanto miedo fracasar en el intento, que preferimos no movernos y no hacer nada, pero ya te digo que éste no es el camino. Y no es el camino porque en poco tiempo comienzas a ponerte gris, a tener menos energía, estar como más poch@ y luego lo achacamos al otoño, a que en esta estación es muy común estar triste, que si los días son más cortos, que si anochece antes, que si empieza el frío… ¡Excusas! ¡Pasa a la acción!

Si te da miedo, ¡hazlo con miedo! Pero no te quedes parad@. Tus sueños son tuyos y se merecen que los respetes y que hagas lo posible por cumplirlos. Los sueños siempre están al otro lado del miedo porque están fuera de la zona de confort e implican siempre un crecimiento.

¿Sabías que el tamaño de algunos peces sólo aumenta si es más grande el lugar donde viven? Si están en una pecera pequeña, serán pequeños. Si pasan a un acuario, crecerán un poquito más y, si son soltados a un lago, se convierten en todo el potencial de carpa, por ejemplo, que pueden ser.

Ha llegado el momento. Crece todo lo que has venido a crecer. Sal de la pecera y nada el lago. Despliega las alas, levanta la mirada, echa los hombros hacia detrás y pon sonrisa en la cara. No pasa nada. Respira profundo y di de una vez por todas: “sí, me lo merezco”. Y comienza a caminar, sin pensar, rápido, un pie detrás del otro, no gires la cabeza. Cuando menos cuenta te des, estarás en tu meta. Seguramente, llegarás sudad@, puede que tengas hasta alguna que otra rozadura en los pies, pero no tengo duda de que alucinarás al comprobar que lo has logrado, que tal vez ha sido más fácil de lo que parecía, que te sentirás fuerte, poderos@, que sentirás que el mundo está hecho para ti y, sobre todo, sobre todo, serás consciente de que todo habrá valido la pena.

Feliz otoño 🍁

2
Compartir

Patricia Berzosa | Este mes UO* nos propone un reto y es reconectar con esas cosas que hicimos por última vez y que tanto nos gustaban. Yo pensaba en quedadas los jueves con amigas que poco a poco se quitan de la agenda por falta de tiempo,  paseos en bici o momentos de tejer en grupo que por pereza acaban dejándose de hacer o en tirarme de bomba en la piscina por vergüenza (esto lo resolví el verano pasado ;D). ¿Te has sumado al #Reto21díasUO? ¡Es alucinante porque es como darle una nueva oportunidad a nuestros deseos!

En este post, además, te invito a que des un paso más. Te animo a que también hagas algo nuevo, algo que no hayas hecho nunca. Conforme los años pasan esto nos parece imposible, pero sí lo es. Siempre podermos hacer algo nuevo y es transformador. ¿Hay algo más fascinante que hacer algo por primera vez? Esos nervios en la barriga, la curiosidad, la intriga de cómo irá, la incertidumbre de si sabré hacerlo y, sobre todo, sobre todo, la satisfacción de cuando lo has hecho.

Y fíjate que no me refiero a la satisfacción de hacerlo “bien”, quiero decir la simple y gran alegría de haber dado el primer paso. Porque esa es la palabra: alegría. Atrevernos a hacer algo que queremos hacer y que no habíamos hecho hasta el momento nos llena de alegría, de fuerza y, muchas veces, hasta de coraje.

Empieza septiembre, empieza la oportunidad de empezar de nuevo, de poder tachar en la lista eso que tanto te apetece y que aún no habías logrado. ¡¿No es realmente maravilloso?! ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

¡Hoy es el momento de marcar una nueva fecha! Escucha bien: ¡¡HOY!! No lo dejes para mañana, empieza ya.  Éstos son algunos beneficios de hacer algo nuevo:

  • Se establecen nuevos circuitos neuronales
  • Se “rejuvenece” nuestro cerebro
  • Nos volvemos más resilientes, tenemos la capacidad de repente de encontrar nuevas soluciones a problemas o situaciones complejas del pasado
  • Aumenta nuestra creatividad
  • Tenemos más energía
  • Los pensamientos positivos se desarrollan en cadena
  • En consecuencia, mejoramos nuestro sistema inmunológico
  • Nos da más fuerza y confianza personal
  • Tenemos ganas de mejorar nuestra vida
  • Estamos más presentes y desarrollamos nuestra atención
  • Empezamos a ser “mejores” y, con eso me refiero, a ser más amigos de nosotros mismos y dar lo mejor que tenemos al mundo
  • Te renuevas por dentro y ya sabes que si eso ocurre internamente, por fuera pasará lo mismo…

Por eso, hazte el mayor regalo que te puedes hacer y date el permiso de comenzar algo que nunca has hecho. Apúntate a clases de canto, baile, dibuja, medita, empieza a correr, da clases de cocina, de lettering, estudia algo nuevo, atrévete con ese color que siempre has tenido relegado en el armario, viaja sol@, comienza a escribir o iníciate en la alfarería, ¡da igual! La elección es tuya… Lo importante es que empieces hoy, que no te dejes para mañana, porque en el momento en que lo hagas vas a notar que algo, por pequeño que sea, comienza a abrirse en ti.

Una rosa es fascinante desde que nace, desde que es un minúsculo capullo, pero es deslumbrante cuando se abre por completo y comienza a regalar toda su fragancia al mundo. ¡Sé esa rosa! ¡Florece! ¡Deja salir toda tu fragancia! Y verás cómo empieza a mejorar tu vida.

Para ayudarte en este camino, simplemente te regalo una última reflexión, ¿qué puedes hacer hoy por primera vez?

1
Compartir

Si lees con frecuencia mis post en el Blog de UO*, sabrás seguro que me encanta hablar de conseguir metas y objetivos pero, sobre todo, sueños. Igual parece todo lo mismo, pero yo con los primeros términos siento que me sitúo en la cabeza, en mi parte más práctica, y, sin embargo, el término “sueño” me conecta con algo más profundo, como si fuera una voz que llegara del alma.

Aun así, más allá de todo esto, lo que siempre me ha generado curiosidad es que cada persona tengamos unos sueños. Esto puede parecer obvio, pero si todos tenemos más o menos claro lo que es “bueno” o “malo”, ¿por qué no se asemejan nuestros deseos? ¿Por qué unos quieren subir el Everest y otros lo verían peor que una penitencia? ¿Por qué unos sueñan con navegar, con su propio barco, y otros sólo de pensarlo se marean? ¿Por qué unos sueñan con comprar una casa y otros sienten que serían esclavos de por vida de un lugar?

A mí todo esto me parece, cuanto menos, curioso y he llegado a una conclusión: los sueños los llevamos de serie igual que la personalidad, son parte del “software” instintivo de cada uno. Si llegado a este punto piensas que puedo estar loca, ¡para de leer! Si te está creando curiosidad, te diré que mi teoría es que, igual que no elegimos de qué persona nos enamoramos sino que surge de forma espontánea e inevitable, lo mismo sucede con nuestros sueños. Tal vez, hasta nos eligen ellos y, además, por “imposibles” que parezcan… creo que es la forma que tiene la vida de decirnos lo que tiene preparado para nosotros. Si no, ¿para qué iban a surgir así de forma espontánea generándonos un fuerte impulso e ilusión por querer conseguirlos?

Por eso me parece muy importante que atiendas tus sueños, que les hagas caso y, sobre todo, que los permitas suceder y que te des cuenta de que te los mereces. ¿Qué sería un guacamole sin aguacate? ¿Qué sería el verano sin la playa, el río o el pueblo? ¿Qué sería un huevo sin sal? Poco, ¿verdad? Pues lo mismo será tu vida sin tus sueños. ¿Te atreves a cumplirlos?

Solemos responder a esto que sí, pero la verdad es que muchas veces tenemos miedo al éxito. Sé que parece una locura o una contradicción en sí misma, pero estamos más preparados para fracasar que para cumplir aquello que anhelamos porque muchas veces en nuestro inconsciente se enciende una vocecilla que dice: “¿y si lo cumplo y no me llena tanto como creía?”, “Y si lo consigo, ¿luego qué?”. Adoro a los animales porque ellos son incapaces de autoboicotearse y estas frases son sólo un pequeño ejemplo de cómo nos ponemos la zancadilla a nosotros mismos.

Quiero que te imagines un león con hambre. De repente, pasa una gacela. ¿Qué hará el león?

  1. Decir, ufff, qué pereza. ¿Con el calor que hace voy a ir corriendo hasta allí? Me espero a ver si se acerca hoy o mañana.
  2. Es imposible que la alcance. Yo soy rápido, pero la gacela es más ágil. Además, como me mire aquella leona y vea que se me escapa, me voy a morir de vergüenza, menudo ridículo. Ser el rey de la selva, conlleva una presión terrible.
  3. ¡Voy a por ella!

Efectivamente, el león ni se lo planteará. Saldrá corriendo a por si objetivo independientemente de lo que suceda o no.

Tú decides. ¿Qué prefieres una vida cómoda o una vida brillante?

Patricia Berzosa para UO.

1
Compartir